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Conocí al hombre más solitario de Alemania, Friedmunt Sonnemann

Justo a una hora de Luxemburgo se encuentra Bernkastel Kuez, un pequeño pueblo rodeado en su mayoría por colinas cubiertas de viñedos y dividido en dos por el Río Moselle. Pero ¿Qué es lo interesante de un pueblo para jubilados con no más de 7 mil habitantes? Bien, esta historia se centra en una sola de ellas; Friedmunt Sonnemann, el hombre más solitario de Alemania.

Este viaje sucedió en el 2011. Me encontraba haciendo mi primer Mochilazo alrededor de Europa y uno de los trucos que use para poder reducir mis gastos fue enlistarme en los famosos voluntariados en los que básicamente intercambias trabajo por alimento y hospedaje. Los hay en cualquier parte del mundo y  te permiten ahorrar un poco ya que a pesar de pagar una cantidad para poder acceder a ellos, el pago es menor en comparación de lo que te costaría vivir en ese lugar. Obviamente mi presupuesto era limitado; A los 18 años no se puede juntar mucho dinero… así que debía estirar el presupuesto al máximo por lo que me enlisté en varios voluntariados para ahorrar un poco los primeros meses.

La descripción de este campamento mencionaba que me encargaría de cuidar los jardines de un tal Friedmunt Sonnemann, justo en lo alto de una montaña. Semanas atrás acababa de terminar un voluntariado en Italia en la cuál fui granjero por lo que ser jardinero no me espantaba en lo absoluto. Lo único que me extraño es que mencionaban específicamente que no se podían usar aparatos eléctricos mucho menos teléfonos. Aún con toda esta incertidumbre y de no saber si quiera a donde iba emprendí el viaje.

Tome un tren de Milán hasta Frankfurt en dónde pasé dos noches hasta la fecha que teníamos para llegar al pueblo del campamento, un lugar llamado Bernkastel-kues. Al terminar la visita en Frankfurt tome un tren que me dejo en un pequeño pueblo del cual no recuerdo su nombre, pero de ahí tuve que tomar un autobús para hacer un recorrido de una hora más aproximadamente.

Había acordado que encontrarme con Soneman justo en la parada de autobús, pero olvide preguntarle como lo identificaría…

Al llegar, baje del bus y algo desconcertado y curioso por lo que había visto desde la ventana del autobús, me preguntaba ¿quién podría ser Sonnemann? Miraba a todos lados pero no notaba a nadie que estuviera buscando a alguien. De pronto vi a una persona sin zapatos, cabello largo y una ropa desgastada y de aspecto sucio; Escucho que pronuncia mi nombre, ¿Alejandro? afirme con la cabeza y el solo respondió “follow me”para luego darse la vuelta sin decir nada más y empezar a caminar hacia la entrada de Bernkastel-kues.

Para llegar al campamento tuvimos que atravesar el pueblo, en donde todo el mundo lo miraba a Sonnemann de forma extraña, y claro, su apariencia no era de lo más normal en un poblado lleno de jubilados; Supongo que ya era conocido por eso. Como si fuera una película, después de atravesar por casitas que parecían sacadas de una película de hanseel y gretel (Literal) el pueblo termino abruptamente, de pronto habíamos entrado al bosque y comenzado a subir una montaña. Me saque bastante de pedo pero aún así continué. Al estar subiendo, Sonnemann quien se encontraba frente a mi se empezaba a tirar pedos sin pena ni problema alguno jaja, pronto entendería que el vivía completamente bajo el concepto de la naturaleza, y lo natural es que si tienes un gas simplemente lo dejas salir donde sea que te encuentres… tiene sentido.

Después de varios minutos de subir la colina entendí por que mencionaban el no traer tanto equipaje, por suerte venia de haber caminado y haber hecho bastante trabajo pesado por lo que pude soportar el trayecto. Después de un rato llegamos al campamento. Al parecer este campamento existía desde la segunda guerra mundial, no había electricidad, el agua la obtenían de la lluvia o de filtraciones para después hervirla. Su refrigerador era un hoyo en la tierra y el único baño que teníamos era de composta, tan desagradable que prefería hacer mis cosas en el bosque. Para bañarnos teníamos que calentar agua en una estufa de fuego y colgarla en una bolsa de plástico con un agujero, teníamos que hacerlo en medio del campamento, frente a todos.

Al llegar, Sonnemann me indico que dormiría en el granero. Al subir, me encontré con los demas voluntarios, dos chicas de Mongolia, dos gueyes de Kirjiztan y una española de los cuales tengo muy buenos recuerdos de juntarnos en el granero en la noche y platicar con velas y lamparas.

Cómo ya era tarde Soneman nos dijo que podíamos descansar y que mañana nos explicaría el trabajo.

Al principio me imagine que pasaría una noche fría, pero para mi sorpresa no fue así, tuve una noche muy tranquila a pesar de la sensación de extrañes de dormir en un granero en un lugar del planeta totalmente desconocido, creo que si nos hubieran querido desaparecer, hubiera sido trabajo fácil jaja.

El Primer Día.

No se si han jugado Zelda y recuerdan la parte en que Zelda toca su ocarina, bueno ya estaba amaneciendo cuando de pronto escuchamos una canción misteriosa que provenía de un clarinete, no es broma… la canción seguía y seguía. Desperté al mismo tiempo que una de mis compañeras de campamento que dormía en la cama de enfrente. Nos vimos con cara de sorpresa y confusión, ¿a caso Alguien estaba tocando esa música? me levante y me asomé entre las maderas mal puestas de las paredes del granero y pude ver a  Sonnemann con un clarinete en la mano tocando esta canción. Después de un rato y ver que nosotros no entendíamos que su canción significaba el comienzo del día y que debíamos bajar, comenzó a llamarnos con una voz profunda, gruesa y opaca “Wake up, its time to start”.

El día comenzaba en el desayunador, una especie de salón improvisado y atrapado por la vegetación en el cuál había una gran mesa y se montaba el desayuno. Vaya sorpresa el desayuno, Agua de lluvia, leche pasada o té para beber, Peras, semillas y más semillas.

http://visual-storytellers.de/fotogalerie-reportage-aussteiger-westerwald.html

Pronto se actualizará esta publicación.

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Alex Jumper 〰Travel, inspiration & adventure ✖️🍃Quit my job, started my own company. Now it's all about enjoying life Alex@alexjumper.com